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Consulta con Médicos Reumatólogos altamente capacitados, especialistas dedicados al diagnóstico y tratamiento no quirúrgico de enfermedades autoinmunes y musculoesqueléticas.

Contamos con 8 sucursales en la Ciudad de México (CDMX), servicios de Laboratorio, Farmacia e Imagenología, así como servicios complementarios en Medicina Preventiva y Detección Oportuna.

8 sucursales

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Los métodos, equipos y procedimientos descritos pueden variar por médico y sucursal sin previo aviso.

Una consulta reumatológica integral en Punto Clínico es un proceso médico en el cual un paciente se reúne con un reumatólogo, que es un especialista médico en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades reumáticas. Esta consulta tiene como objetivo evaluar la salud del paciente en relación con las enfermedades que afectan las articulaciones, músculos, huesos y tejidos conectivos. A continuación, se describe cómo suele ser una consulta reumatológica integral:

Historia Clínica Detallada: El reumatólogo comienza recopilando una historia clínica completa del paciente. Esto incluye antecedentes médicos, síntomas actuales, duración y evolución de los síntomas, así como cualquier factor desencadenante o predisponente.

Examen Físico: Se realiza un examen físico minucioso para evaluar la movilidad articular, la fuerza muscular y la presencia de deformidades. El médico examina las articulaciones, músculos y áreas de molestia para identificar signos de inflamación, dolor y restricción de movimiento.

Evaluación de Síntomas: El paciente tiene la oportunidad de describir en detalle los síntomas que está experimentando, como dolor, hinchazón, rigidez articular, fatiga y otros síntomas asociados con enfermedades reumáticas.

Estudios de Imagen: En algunos casos, se pueden solicitar radiografías, resonancias magnéticas o ultrasonidos para visualizar las estructuras afectadas y obtener una comprensión más completa de la condición del paciente.

Análisis de Laboratorio: Los análisis de sangre pueden proporcionar información importante sobre la presencia de inflamación, niveles de ciertos marcadores y otros indicadores que pueden ayudar en el diagnóstico y seguimiento de las enfermedades reumáticas.

Diagnóstico: Basándose en la información recopilada a través de la historia clínica, el examen físico y los resultados de los estudios, el reumatólogo realiza un diagnóstico preciso de la afección del paciente.

Plan de Tratamiento: Una vez que se ha establecido el diagnóstico, el reumatólogo desarrolla un plan de tratamiento individualizado. Esto puede incluir opciones como medicamentos, terapias físicas, cambios en el estilo de vida, terapias biológicas, inmunomoduladores u otros enfoques según la enfermedad y la situación del paciente.

Educación y Orientación: Durante la consulta, el reumatólogo proporciona información al paciente sobre su enfermedad, su curso probable y las opciones de tratamiento disponibles. También se brindan recomendaciones para el manejo a largo plazo y la prevención de complicaciones.

Seguimiento: El reumatólogo programará visitas de seguimiento para monitorear la respuesta al tratamiento y realizar ajustes si es necesario. El seguimiento regular es fundamental para asegurarse de que el tratamiento esté siendo efectivo y para abordar cualquier cambio en la condición del paciente.

En resumen, una consulta reumatológica integral implica una evaluación completa y detallada de la salud de un paciente en relación con enfermedades reumáticas. El objetivo principal es proporcionar un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado para mejorar la calidad de vida y reducir los síntomas asociados con estas afecciones.

Los paquetes de atención personalizada ofrecidos por un reumatólogo pueden variar según la clínica, la ubicación y las necesidades específicas de los pacientes. Aquí hay algunos ejemplos de posibles paquetes:

  1. Paquete de Evaluación Inicial:
    • Evaluación completa de la historia clínica y síntomas.
    • Examen físico detallado.
    • Análisis de laboratorio específico para enfermedades reumáticas.
    • Consulta para el diagnóstico y recomendaciones iniciales de tratamiento.
  2. Paquete de Tratamiento y Control:
    • Consultas de seguimiento para evaluar la respuesta al tratamiento.
    • Ajustes en el plan de tratamiento según sea necesario.
    • Análisis de laboratorio de seguimiento para monitorear la actividad de la enfermedad.
  3. Paquete de Manejo del Dolor:
    • Evaluación de dolor crónico relacionado con enfermedades reumáticas.
    • Desarrollo de un plan integral para controlar el dolor.
    • Terapias farmacológicas y no farmacológicas para el manejo del dolor.
  4. Paquete de Terapia Física y Rehabilitación:
    • Evaluación de la función y movilidad de las articulaciones afectadas.
    • Diseño de un programa de ejercicios y terapia física personalizados.
    • Seguimiento para mejorar la fuerza muscular y la movilidad.
  5. Paquete de Tratamiento Biológico:
    • Evaluación de candidatos para terapias biológicas.
    • Administración y seguimiento de terapias biológicas.
    • Control de efectos secundarios y ajuste de dosis si es necesario.
  6. Paquete de Educación para el Paciente:
    • Sesiones educativas sobre la enfermedad, sus síntomas y tratamientos.
    • Asesoramiento sobre estrategias para mejorar la calidad de vida.
    • Información sobre cómo reconocer signos de empeoramiento y cuándo buscar ayuda.
  7. Paquete de Prevención y Mantenimiento:
    • Evaluación de factores de riesgo para enfermedades reumáticas.
    • Asesoramiento sobre cambios en el estilo de vida para prevenir complicaciones.
    • Seguimiento a largo plazo para mantener la salud articular y general.

 

Estos son solo ejemplos y los paquetes pueden adaptarse a las necesidades individuales de cada paciente. Es importante consultar directamente con un reumatólogo para conocer los paquetes específicos que ofrecen en su práctica médica.

Todos nuestros médicos y médicas en el área de Reumatología se encuentran acreditados como Médicos Reumatólogos.

Puedes esperar de ellos una atención amable donde la prioridad es aclarar todas tus dudas y encontrar el mejor tratamiento para ti.

Buscamos activamente a los mejores doctores, aquellos que se mantienen en constante capacitación a nivel nacional e internacional, para poder brindar el mejor servicio en cuestión de atención médica de calidad.

Ponemos mucho cuidado en que cada consulta sea una experiencia agradable. Los doctores y personal de enfermería certificado harán todo lo posible por mantenerte cómoda y plenamente informada durante toda la consulta.

Puedes confiar en nuestros especialistas que, junto al resto de nuestro equipo médico, se encargará de mantener y actualizar tu expediente con cada visita permitiéndonos atenderte de una manera personal.

Todo lo anterior para poder ofrecer la mejor atención por un equipo de Médicos Reumatólogos certificados y activos en la comunidad médica.

Ser especialista en reumatología significa que el médico ha completado una formación médica avanzada y especializada en el campo de la reumatología. Un reumatólogo es un médico que se dedica al diagnóstico, tratamiento y manejo de las enfermedades reumáticas, que son trastornos que afectan las articulaciones, los huesos, los músculos y otros tejidos conectivos del cuerpo.

Para convertirse en especialista en reumatología, un médico debe completar la carrera de medicina, seguida de una residencia en medicina interna u otra especialidad relacionada, y luego realizar una subespecialización en reumatología. Durante esta, el médico adquiere conocimientos avanzados en el diagnóstico y tratamiento de una amplia gama de enfermedades reumáticas, como artritis, lupus, espondilitis anquilosante, osteoartritis, entre otras.

Un reumatólogo está capacitado para realizar evaluaciones clínicas completas, interpretar pruebas de laboratorio y de diagnóstico por imágenes, y desarrollar planes de tratamiento personalizados para pacientes con enfermedades reumáticas.

También pueden brindar asesoramiento sobre cambios en el estilo de vida, terapias farmacológicas, terapias biológicas y otras intervenciones médicas necesarias para mejorar la calidad de vida de los pacientes con estas condiciones.

Un especialista en reumatología es un médico altamente capacitado y con experiencia en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades que afectan el sistema musculoesquelético y los tejidos conectivos, contribuyendo al bienestar y la salud de los pacientes con estas condiciones.

En Punto Clínico queremos que te sientas como en casa.

Si nos lo permites, nuestra prioridad al atenderte siempre será:

1- Diagnosticar correctamente.

2- Realizar el tratamiento correspondiente de la manera adecuada.

3- Dar el debido seguimiento para su resolución y/o control.

En la actualidad existen numerosos métodos y procesos a través de los cuales se pueden erradicar o minimizar los síntomas de una gran variedad de condiciones.

Existen distintos tipos de tratamiento que ponemos a tu alcance.

Acércate a nosotros, te atenderemos con mucho gusto para ayudarte a gozar del mejor estado de salud posible. Todo nuestro equipo y recursos médicos están a tu disposición.

El equipo de Médicos Reumatólogos de Punto Clínico está conformado por un grupo de profesionales de la salud apasionados por sus pacientes, que toman en cuenta las situaciones únicas por las que está pasando su paciente, que buscan de manera proactiva mejorar sus métodos, técnicas o procedimientos y que son conscientes de la importancia de un trato amable y empático hacia todas las personas que atiende.

Nuestro equipo de Médicos Reumatólogos está listo para recibirte en instalaciones limpias y modernas, debidamente equipadas con todo el equipo médico necesario para brindarte una atención completa y de alta calidad.

Agenda tu cita para realizar tu chequeo con comodidad y certeza.

Nuestros Servicios

Los métodos, equipos y procedimientos descritos pueden variar por médico y sucursal sin previo aviso.

El diagnóstico y tratamiento de la artritis es una parte fundamental de la práctica de un reumatólogo. Normalmente, un Reumatólogo en Punto Clínico sigue este proceso:

Diagnóstico de la artritis:

Historia clínica y síntomas: El reumatólogo realiza una entrevista exhaustiva con el paciente para comprender sus síntomas, como dolor, hinchazón, rigidez articular y limitación de movimiento. También se investigan antecedentes familiares y médicos relevantes.

Examen físico: El reumatólogo examina las articulaciones afectadas y busca signos de inflamación, deformidades o limitaciones en la movilidad. También evalúa otras partes del cuerpo para identificar posibles síntomas sistémicos.

Pruebas de laboratorio: Se pueden realizar análisis de sangre para buscar marcadores de inflamación, así como pruebas específicas para detectar autoanticuerpos asociados con ciertos tipos de artritis, como la artritis reumatoide.

Pruebas de imagen: Se pueden utilizar radiografías, resonancias magnéticas y ultrasonidos para evaluar la estructura y el estado de las articulaciones y tejidos circundantes.

Diagnóstico diferencial: El reumatólogo debe descartar otras condiciones médicas que puedan presentar síntomas similares a los de la artritis.

Tratamiento de la artritis:

Tratamiento farmacológico: El reumatólogo puede recetar medicamentos para reducir la inflamación y aliviar el dolor, como los antiinflamatorios no esteroides (AINE), analgésicos y, en casos más graves, terapias biológicas.

Terapia física y ocupacional: Se pueden recomendar ejercicios específicos y técnicas de terapia física para mejorar la movilidad, fortalecer los músculos y reducir el riesgo de deformidades.

Cambio en el estilo de vida: El reumatólogo brinda orientación sobre la importancia de mantener un peso saludable, hacer ejercicio regularmente y llevar una dieta equilibrada para mejorar la salud articular.

Manejo del estrés: La gestión del estrés puede ser útil para controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes con artritis.

Educación al paciente: El reumatólogo proporciona información sobre la enfermedad, su progresión y las opciones de tratamiento disponibles, empoderando al paciente para tomar decisiones informadas sobre su salud.

Seguimiento: El reumatólogo realiza un seguimiento regular para evaluar la efectividad del tratamiento y realizar ajustes si es necesario.

En resumen, el reumatólogo emplea una combinación de evaluación clínica, pruebas de diagnóstico y conocimiento especializado para diagnosticar y tratar la artritis de manera integral. El tratamiento se adapta a las necesidades individuales de cada paciente y puede incluir opciones farmacológicas, terapias físicas y cambios en el estilo de vida para mejorar la función articular y la calidad de vida.

El diagnóstico y tratamiento del lupus eritematoso sistémico (LES) es un proceso complejo que involucra la evaluación cuidadosa de los síntomas, los análisis de laboratorio y la colaboración interdisciplinaria. Un reumatólogo de Punto Clínico puede llevar a cabo el diagnóstico y tratamiento del lupus eritematoso sistémico de la siguiente manera:

Diagnóstico:

Evaluación clínica: El reumatólogo realiza una revisión exhaustiva de los síntomas del paciente, que pueden incluir fatiga, fiebre, erupciones cutáneas, dolor en las articulaciones y otros síntomas característicos del LES.

Historia clínica: Se recopilan detalles sobre el historial médico y familiar del paciente, así como cualquier exposición a factores desencadenantes conocidos.

Exámenes de laboratorio: Se realizan análisis de sangre para medir los niveles de diversos marcadores, incluidos los anticuerpos antinucleares (ANA), los anticuerpos anti-DNA, los niveles de complemento y otros. Estos análisis ayudan a confirmar el diagnóstico y evaluar la actividad y gravedad del LES.

Estudios de imágenes: En algunos casos, se pueden realizar radiografías, ultrasonidos u otras pruebas de imágenes para evaluar daños en las articulaciones o afectaciones en órganos internos.

Tratamiento:

Terapia farmacológica: El tratamiento del LES depende de la gravedad de los síntomas y las manifestaciones específicas de la enfermedad. Los reumatólogos pueden recetar medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINEs) para controlar el dolor y la inflamación leve. En casos más graves, se pueden recetar corticosteroides para reducir la inflamación y suprimir el sistema inmunológico.

Inmunomoduladores: Medicamentos como los inmunosupresores o antirreumáticos modificadores de la enfermedad (DMARDs) pueden ser recetados para controlar la actividad inmunológica y prevenir daños en órganos.

Medicamentos biológicos: En algunos casos, se pueden usar medicamentos biológicos que actúan específicamente sobre componentes del sistema inmunológico involucrados en el LES.

Manejo de síntomas: El reumatólogo también puede colaborar con otros especialistas para tratar síntomas específicos, como trastornos cutáneos, problemas renales o cardíacos, y trastornos neurológicos asociados con el LES.

Educación y apoyo: El reumatólogo brinda orientación al paciente sobre cómo manejar los síntomas y el cuidado personal, además de proporcionar apoyo emocional y educación sobre la enfermedad.

El tratamiento del lupus eritematoso sistémico es altamente individualizado y puede requerir una combinación de enfoques terapéuticos. Un reumatólogo trabaja en estrecha colaboración con el paciente para desarrollar un plan de tratamiento que aborde sus necesidades y mejore su calidad de vida.

El diagnóstico y tratamiento de la espondilitis anquilosante es un proceso que involucra la evaluación clínica, estudios de imágenes y opciones terapéuticas específicas. Un reumatólogo de Punto Clínico puede llevar a cabo el diagnóstico y tratamiento de la espondilitis anquilosante de la siguiente manera:

Diagnóstico:

Evaluación clínica: El reumatólogo realiza una evaluación exhaustiva de los síntomas del paciente, que pueden incluir dolor lumbar y rigidez matutina, que tiende a mejorar con la actividad. También se investiga la presencia de otros síntomas, como fatiga, malestar general y problemas en articulaciones periféricas.

Historia médica: Se recopila la historia médica del paciente, incluyendo antecedentes familiares de enfermedades reumáticas y otros datos relevantes.

Exámenes de laboratorio: Aunque no existe un análisis de sangre definitivo para diagnosticar la espondilitis anquilosante, se pueden realizar pruebas de laboratorio para evaluar la presencia de marcadores inflamatorios, como la proteína C reactiva (PCR) y la velocidad de sedimentación globular (VSG).

Estudios de imágenes: Las radiografías y la resonancia magnética son herramientas clave para el diagnóstico. Las radiografías pueden mostrar signos de inflamación y cambios en las articulaciones y la columna vertebral. La resonancia magnética puede detectar inflamación temprana en la columna y articulaciones sacroilíacas, lo que es característico de la espondilitis anquilosante.

Tratamiento:

Manejo de síntomas: El reumatólogo puede recomendar medidas para aliviar el dolor y la rigidez, como el uso de calor o frío, ejercicios específicos de estiramiento y posturas adecuadas.

Medicamentos: Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINEs) suelen ser el primer enfoque para reducir la inflamación y el dolor. Si los AINEs no son suficientes, los reumatólogos pueden recetar medicamentos biológicos (como los inhibidores del factor de necrosis tumoral) y terapias dirigidas al sistema inmunológico.

Terapia física: Los reumatólogos pueden derivar a los pacientes a terapia física para mejorar la flexibilidad, la fuerza muscular y la postura.

Educación y autocuidado: Los reumatólogos brindan educación sobre la enfermedad, la importancia de mantener una actividad física regular y estrategias para prevenir la progresión de la enfermedad.

Tratamiento integral: Los reumatólogos trabajan en colaboración con otros especialistas, como fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y médicos de atención primaria, para brindar un enfoque integral de tratamiento.

El tratamiento de la espondilitis anquilosante se centra en el alivio de los síntomas, la mejora de la calidad de vida y la prevención de la progresión de la enfermedad. El enfoque puede variar según las necesidades individuales de cada paciente, y el reumatólogo adapta el plan de tratamiento en consecuencia.

Una forma de artritis causada por la acumulación de cristales de ácido úrico en las articulaciones. Los reumatólogos pueden ayudar a controlar los niveles de ácido úrico y recetar tratamientos para aliviar el dolor y la inflamación durante los ataques de gota.

El diagnóstico y tratamiento de la gota implica una combinación de evaluación clínica, análisis de laboratorio y opciones terapéuticas específicas. Un reumatólogo de Punto Clínico puede abordar el diagnóstico y tratamiento de la gota de la siguiente manera:

Diagnóstico:

Historia clínica: El reumatólogo comienza recopilando una historia detallada de los síntomas y antecedentes médicos del paciente, incluyendo episodios previos de dolor y hinchazón en las articulaciones.

Examen físico: Se realiza un examen físico para evaluar la inflamación, el enrojecimiento y la sensibilidad en las articulaciones afectadas. El reumatólogo puede enfocarse en articulaciones como el dedo gordo del pie, que es una ubicación común de la gota.

Análisis de laboratorio: Se realiza una prueba de ácido úrico en sangre para medir los niveles de este compuesto. Si los niveles son elevados, puede ser un indicio de la gota, aunque no todos los pacientes con niveles altos desarrollarán la enfermedad.

Aspiración de líquido articular: Si hay una articulación inflamada, el reumatólogo puede extraer una muestra de líquido de la articulación para analizarla. La presencia de cristales de urato monosódico en el líquido es un indicador clave de la gota.

Tratamiento:

Medicamentos para el alivio del dolor y la inflamación: Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINEs) son comúnmente recetados para aliviar el dolor y reducir la inflamación durante los ataques de gota aguda.

Medicamentos para reducir el ácido úrico: En casos de niveles elevados de ácido úrico o ataques recurrentes, los reumatólogos pueden recetar medicamentos para disminuir los niveles de ácido úrico en el organismo. Estos incluyen agentes uricosúricos y xantina oxidasa.

Educación y estilo de vida: El reumatólogo proporciona educación sobre la importancia de mantener una dieta baja en purinas (sustancias que se convierten en ácido úrico en el cuerpo), mantener un peso saludable y evitar el consumo excesivo de alcohol.

Prevención de factores desencadenantes: Los reumatólogos pueden ayudar a identificar factores desencadenantes, como ciertos alimentos o el alcohol, que pueden contribuir a los ataques de gota.

Seguimiento y ajuste del tratamiento: Los reumatólogos trabajan con los pacientes para monitorear sus niveles de ácido úrico y ajustar el tratamiento según sea necesario para prevenir futuros ataques de gota.

Tratamiento a largo plazo: Para algunos pacientes con casos más graves de gota o con complicaciones, el tratamiento a largo plazo puede ser necesario para mantener los niveles de ácido úrico bajo control.

El tratamiento de la gota es una combinación de manejo agudo durante los ataques y terapia a largo plazo para prevenir recurrencias. Un reumatólogo evaluará la situación individual del paciente y diseñará un plan de tratamiento adaptado a sus necesidades y circunstancias médicas.

También conocida como “desgaste de las articulaciones”, es una enfermedad degenerativa que afecta el cartílago de las articulaciones. Los reumatólogos pueden proporcionar opciones de tratamiento para aliviar el dolor, mejorar la función articular y retrasar la progresión de la enfermedad.

Diagnóstico de la Osteoartritis:

Historia clínica: El reumatólogo comienza con una historia detallada de los síntomas del paciente, como dolor articular, rigidez y limitación de movimiento. También se preguntará sobre antecedentes médicos y factores de riesgo.

Examen físico: Se realiza un examen de las articulaciones afectadas para evaluar el rango de movimiento, la inflamación, la sensibilidad y la deformidad. El reumatólogo también puede observar la marcha y el patrón de movimiento.

Radiografías: Las radiografías son una herramienta clave para el diagnóstico de la osteoartritis. Pueden revelar cambios en los huesos y el cartílago de las articulaciones, como la formación de espolones óseos y la reducción del espacio articular.

Análisis de laboratorio: Aunque no hay pruebas de laboratorio específicas para diagnosticar la osteoartritis, los reumatólogos pueden ordenar análisis de sangre para descartar otras condiciones que podrían causar síntomas similares.

Tratamiento de la Osteoartritis:

Manejo del dolor y la inflamación: Los reumatólogos pueden recetar medicamentos como analgésicos de venta libre o prescritos, antiinflamatorios no esteroides (AINEs) y en algunos casos, corticosteroides intraarticulares para aliviar el dolor y la inflamación.

Terapia física y ejercicio: Los reumatólogos pueden derivar a los pacientes a fisioterapia para mejorar la función articular, fortalecer los músculos circundantes y mejorar la movilidad. Recomendarán ejercicios adecuados para cada paciente.

Cambios en el estilo de vida: Los reumatólogos pueden aconsejar a los pacientes sobre la importancia de mantener un peso saludable para reducir la carga sobre las articulaciones afectadas. También pueden proporcionar pautas sobre actividad física adecuada.

Dispositivos de asistencia: En casos en los que se ve afectada la movilidad, los reumatólogos pueden recomendar el uso de dispositivos de asistencia como bastones, férulas o aparatos ortopédicos.

Tratamientos complementarios: Algunos reumatólogos pueden considerar terapias complementarias, como acupuntura, masaje y suplementos nutricionales, como parte de un enfoque integral para el manejo de la osteoartritis.

Cirugía: En casos graves en los que otros tratamientos no brindan alivio suficiente, el reumatólogo puede considerar opciones quirúrgicas, como la artroplastia (reemplazo de articulaciones) en articulaciones como la cadera o la rodilla.

Educación y apoyo: Los reumatólogos brindan información sobre la naturaleza de la enfermedad, cómo manejar los síntomas y qué esperar a lo largo del tiempo. También ofrecen apoyo emocional y educan a los pacientes sobre las estrategias para mejorar su calidad de vida.

El tratamiento de la osteoartritis es multimodal y se adapta a las necesidades y circunstancias individuales de cada paciente. Los reumatólogos trabajan en colaboración con los pacientes para desarrollar un plan de tratamiento personalizado que aborde sus síntomas y mejore su función articular y calidad de vida.

La fibromialgia es un trastorno crónico caracterizado por dolor generalizado y sensibilidad en diversas áreas del cuerpo. Aunque se considera un trastorno reumatológico, no está relacionado con inflamación en las articulaciones ni daño en los tejidos. En lugar de eso, la fibromialgia afecta la forma en que el cerebro y el sistema nervioso procesan el dolor.

Diagnóstico de la Fibromialgia:

El diagnóstico de la fibromialgia puede ser un desafío debido a la falta de pruebas objetivas y específicas para confirmar la enfermedad. Los reumatólogos de Punto Clínico siguen un proceso exhaustivo para llegar a un diagnóstico:

Historia clínica detallada: El reumatólogo recopila información sobre los síntomas del paciente, como dolor generalizado, fatiga, sensibilidad en puntos específicos y problemas de sueño. También se exploran antecedentes médicos y emocionales.

Exclusión de otras condiciones: Dado que los síntomas de la fibromialgia se superponen con otros trastornos, el reumatólogo descartará otras afecciones que podrían causar síntomas similares, como enfermedades autoinmunes y trastornos musculoesqueléticos.

Evaluación de puntos de sensibilidad: Los reumatólogos pueden realizar una prueba en la que presionan puntos específicos del cuerpo para evaluar la sensibilidad. Si el paciente presenta sensibilidad en varios de estos puntos, podría ser un indicador de fibromialgia.

Análisis de laboratorio: Aunque no hay pruebas de laboratorio específicas para diagnosticar la fibromialgia, se pueden realizar análisis de sangre para descartar otras afecciones. Los resultados anormales pueden sugerir la presencia de otro problema subyacente.

Tratamiento de la Fibromialgia:

El tratamiento de la fibromialgia es multidisciplinario y se centra en aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida del paciente:

Educación: El reumatólogo proporciona información detallada sobre la naturaleza de la fibromialgia, los factores que pueden desencadenar los síntomas y cómo manejarlos.

Terapia física y ejercicio: Los reumatólogos pueden derivar a los pacientes a fisioterapia para mejorar la flexibilidad, la fuerza muscular y la movilidad. Ejercicios de bajo impacto como el yoga y la natación también pueden ser beneficiosos.

Medicamentos: Los reumatólogos pueden recetar medicamentos para aliviar el dolor, mejorar la calidad del sueño y reducir la fatiga. Esto puede incluir analgésicos, antidepresivos tricíclicos, anticonvulsivos y relajantes musculares.

Terapia cognitivo-conductual: Los reumatólogos pueden derivar a los pacientes a terapia para aprender técnicas de manejo del estrés, manejo del dolor y estrategias de afrontamiento.

Modificación del estilo de vida: Se pueden proporcionar recomendaciones sobre la importancia del sueño adecuado, la dieta equilibrada, la reducción del estrés y la evitación de desencadenantes.

Apoyo emocional: Los reumatólogos brindan apoyo emocional y alientan a los pacientes a buscar el apoyo de grupos de apoyo locales o en línea.

Tratamientos complementarios: Algunos reumatólogos pueden considerar terapias complementarias como acupuntura, masaje y técnicas de relajación para complementar el tratamiento convencional.

El tratamiento de la fibromialgia es altamente individualizado, ya que los síntomas varían de persona a persona. Los reumatólogos trabajan en colaboración con los pacientes para desarrollar un plan de tratamiento adaptado a sus necesidades, con el objetivo de mejorar su calidad de vida y controlar los síntomas.

Más Información

Los métodos, equipos y procedimientos descritos pueden variar por médico y sucursal sin previo aviso.

Deberías considerar consultar a un médico reumatólogo si experimentas alguno de los siguientes síntomas o situaciones:

Dolor persistente en las articulaciones: Si tienes dolor en las articulaciones que persiste durante varias semanas o meses y no mejora con el tiempo o con tratamientos básicos, podría ser indicativo de un trastorno reumatológico.

Inflamación en las articulaciones: Si experimentas hinchazón, enrojecimiento y calor en una o más articulaciones, podría ser un signo de artritis u otro trastorno inflamatorio.

Rigidez matutina prolongada: Si sientes rigidez en las articulaciones al despertar que dura más de una hora, especialmente en las articulaciones pequeñas como las manos, podría ser un indicio de una enfermedad reumática.

Dolor muscular persistente: Si tienes dolor muscular constante que no está relacionado con lesiones o actividad física y que afecta múltiples áreas del cuerpo, podría ser necesario evaluarlo con un reumatólogo.

Fatiga crónica: Si experimentas fatiga intensa y constante que afecta tu capacidad para realizar actividades cotidianas, podría ser un síntoma de un trastorno reumático.

Cambios en la piel: Si desarrollas cambios en la piel, como erupciones cutáneas, lesiones o enrojecimiento que no se explican fácilmente, un reumatólogo podría ayudar a evaluar si están relacionados con afecciones autoinmunes.

Problemas en el sistema musculoesquelético: Si tienes problemas relacionados con tus huesos, músculos, tendones o ligamentos que afectan tu movimiento y calidad de vida, un reumatólogo puede ayudar a diagnosticar y tratar estos problemas.

Antecedentes familiares de enfermedades reumáticas: Si tienes familiares cercanos que han sido diagnosticados con enfermedades reumáticas, es recomendable realizar una evaluación preventiva con un reumatólogo.

Dolor en la espalda o problemas de columna: Si experimentas dolor en la espalda o problemas de columna que no mejoran con el tiempo o el tratamiento convencional, un reumatólogo puede ayudar a identificar y tratar la causa subyacente.

Evaluación de síntomas persistentes: Si experimentas síntomas persistentes que afectan tu calidad de vida y no han sido adecuadamente diagnosticados o tratados por otros especialistas, un reumatólogo puede ofrecer una evaluación más especializada.

En general, si tienes preocupaciones sobre problemas en las articulaciones, músculos, huesos o cualquier síntoma inexplicado relacionado con el sistema musculoesquelético, un reumatólogo es un especialista médico que puede ofrecer evaluación, diagnóstico y tratamiento específico para estas afecciones. Recuerda que siempre es recomendable consultar a tu médico de atención primaria primero, quien puede derivarte a un reumatólogo si es necesario.

– Artritis Juvenil
– Artritis Reumatoide
– Artrosis
– Esclerodermia
– Espondilitis
– Fibromialgia
– Lupus
– Osteoartritis
– Osteoporosis
– Sjögren
– Entre Otros…

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Será un placer atenderte.

Además de los servicios mencionados anteriormente, existen otros servicios y áreas de enfoque dentro de la reumatología que pueden ser considerados. Algunos de estos servicios adicionales incluyen:

Diagnóstico y tratamiento de enfermedades autoinmunes sistémicas: Esto incluye afecciones como el lupus eritematoso sistémico (LES), la esclerodermia y la dermatomiositis, que pueden afectar múltiples órganos y sistemas del cuerpo.

Tratamiento de enfermedades reumatológicas asociadas con otras afecciones: Algunas enfermedades reumáticas pueden estar asociadas con afecciones como la diabetes, la enfermedad cardiovascular o la enfermedad inflamatoria intestinal. Los reumatólogos pueden colaborar con otros especialistas para brindar un enfoque integral de atención.

Manejo de enfermedades autoinflamatorias: Estas afecciones, como la fiebre familiar del Mediterráneo y el síndrome de Behçet, involucran inflamación recurrente sin un factor desencadenante claro y pueden requerir un enfoque especializado en reumatología.

Manejo de enfermedades de tejidos blandos: Esto incluye condiciones como la fibromialgia, donde los síntomas principales son dolor musculoesquelético y fatiga.

Manejo de enfermedades osteometabólicas: Esto involucra trastornos en los huesos y el metabolismo óseo, como la osteoporosis y la osteomalacia.

Enfoque en la salud ósea: Los reumatólogos pueden brindar asesoramiento y tratamiento para mantener la salud ósea y prevenir enfermedades como la osteoporosis.

Tratamiento de enfermedades autoinmunes sistémicas en el embarazo: Los reumatólogos pueden ayudar a las pacientes con enfermedades autoinmunes a manejar su afección durante el embarazo y asegurarse de que el tratamiento sea seguro tanto para la madre como para el bebé.

Manejo de trastornos de tejidos conectivos: Esto incluye condiciones como el síndrome de Sjögren y el síndrome de Anticuerpos Antifosfolípidos, que afectan diversos sistemas en el cuerpo.

Es importante recordar que la reumatología es un campo médico diverso y en constante evolución, y los reumatólogos pueden tener enfoques especializados en ciertos subcampos dentro de esta disciplina. Si tienes preocupaciones específicas sobre tu salud musculoesquelética, es recomendable consultar a un reumatólogo para una evaluación y orientación adecuadas.

Una consulta en Punto Clínico es una experiencia sumamente profesional. Utilizando equipo de última tecnología, nuestros Doctores y Especialistas altamente capacitados, te atenderán de manera integral en instalaciones modernas, limpias y debidamente sanitizadas.

Mientras estés en la consulta, que dura 30 minutos, los expertos de Punto Clínico elaborarán tu Historial Clínico Electrónico, recopilando toda tu información para que puedas tener acceso a ella cuando lo necesites. En algunos casos, cuando el paciente lo necesite, se puede recomendar hacer una reserva doble con el objetivo de satisfacer cualquier duda que pueda surgir.

Te invitamos a hacer tu visita lo antes posible, los Médicos Especialistas, el personal de Enfermería y todo el staff administrativo y de soporte te brindarán la atención personalizada que tu necesitas. Si agendas tu cita con suficiente anticipación podrás escoger el horario en el que prefieres visitarnos.

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